Sólo mientras tanto
Sigo abstraído por los ladrillos de Madrid y aunque según lo que dicen todos los caminos llegan a Roma en algún sueño que otro me ha dado tiempo ha escaparme, a buscar los míos. De recorrer ebrio Saint Germain con respuesta rota, casi contagiosa, a dejarme resbalar por las calles de Berlín, tras las cortinas del remordimiento en Estocolmo o en el éxtasis de Londres, Dublin, Bruselas, Amsterdam, como si de un fantasma me tratará a no saber, a arañar el brillante silencio, a desplomarme y a sobrevivir. Y es que ambos sabemos que el alma inquieta nunca podrá vivir feliz, al fin y al cabo es lo que nos diferencia del resto.
De todas formas lo que tienen las rutas alternativas es que no siempre son las más sencillas, pero nunca me ha defraudado la incertidumbre.
La verdad es que hacia tiempo que no escribía nada que fuese más allá de desvelar las inquietudes de un informe o de interrogarme a mi mismo casi ya con severidad pero es imposible
descifrarse a uno mismo, diría que es innecesario, estúpido, inmoral-
Me gustaría seguir en aquel parque de la adolescencia, casi anocheciendo, en verano, cuando ni siquiera sabíamos ni nos importaba, cuando nos tumbábamos en la hierba (casi justo después de fumárnosla) y el dinero, el amor, el odio, la política, la ansiedad, el dolor, eran sentimientos sin
retorno, sin llantos, sin melancolías, sin preocupaciones.
Pero como dijo Benedetti mientras tanto haya oraciones, hay pétalos. Sólo mientras tanto.


dada dijo
También hubo llantos, Sade. También los hubo.
4 Enero 2008 | 05:02 AM